El cuerpo del ser vivo se enferma. Se enferma de tal forma que puede sobrevenir la muerte .
Esa obra perfecta del Ser Supremo que está capacitado para engendrar nuevas vidas puede llegar a un estado de agotamiento producido por miles de causas que logran  un efecto. Disminuir tus capacidades de calidad de vida, caer en situaciones donde tus piernas no responden a la orden de levantarse, perder tu equilibrio, quedarte en una inapetencia total, sentir que se nublan tus ojos por desvanecimientos,sentir apagarse tu voz, sentir que puede haber llegado tu hora de irte.

Morir no te causa temor … Esa fecha fijada con hora determinada está señalada. Nada que hagamos en busca de torcer ese sino, puede hacer que ello varíe.
A la par que se enferma tu cuerpo te inunda un estado depresivo de tal magnitud que es imposible describirlo. Te sientes hundida en un pozo sin fondo de angustias , de impotencia por querer  salir a flote donde piensas que no lo lograrás; con un estado mental  donde la mejor voluntad fracasa. Haces un reclamo a ese espíritu fuerte que siempre te ha acompañado, tu bandera; pero el espíritu junto con el alma anda buscando formas de salvarse , de no caer en la desesperación por los dolores que se hunden como saetas en tus entrañas; tu alma y tu espíritu buscan salir indemnes de una vorágine que los arrastra en sus vueltas para sumirte en la inconsciencia .
Así he sentido en estos largos días…
Días en que la piel tiritaba , empalidecía…tus ojos se quedaron sin la luz brillante que siempre los ilumina. sentiste que morías…
No era la hora de partir al parecer…  Aún no  se cumple la fecha fijada. Estoy acá dando un testimonio de lo díficil que resulta superar una enfermedad, dando  pequeños pasos  de inválída mental en la búsqueda del final del arcoiris. 

ESCRITO POR : antares2007=leonelba958=gata rosa=giralunaelba